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Los niños son capaces de alguna forma de darse cuenta de que algo va mal. Por
ello, cuando un miembro de la familia tiene cáncer, es importante decírselo.
Los niños, especialmente cuando son pequeños, con frecuencia se sienten el
centro del mundo. Hablar con las puertas cerradas o interrumpir una
conversación cuando ellos entran en la habitación puede hacerles pensar que se
está hablando de ellos y que han hecho algo mal. Por esta razón es también
importante insistir en que los niños entiendan que la enfermedad no es culpa
suya. Este mensaje tendrá que repetirse regularmente para que el niño se
convenza de ello una y otra vez. Cuánto debe decírsele a un niño depende en
gran parte de su edad y de su madurez emocional. Los niños muy pequeños
necesitarán sólo explicaciones sencillas y que éstas se les repita con
frecuencia. Le recomendamos que hable con un psicólogo si le resulta difícil
hablar con sus hijos. El psicólogo puede ofrecerle asesoramiento acerca de
cómo decirles la verdad a sus hijos de la forma más correcta.
Al hablar con niños más mayores, que ya son capaces de
entender un poco más, una buena idea es decirles las cosas poco a poco.
Recuerde que el mal comportamiento puede ser una forma de expresar lo mal que
se sienten. Para que no se sientan excluidos, puede darles pequeñas tareas con
las que ayudar. Escuche con atención lo que le digan y responda a sus
preguntas con sinceridad.
A los adolescentes también puede resultarles difícil. Puede que crean que su
deber es quedarse en casa justo en el momento en que están descubriendo su
propia independencia, lo cual puede generar en ellos un sentimiento de culpa.
También puede ser difícil para los adolescentes si tienen que asumir más
responsabilidades en la casa. Trate de asegurarse de que aún les quede tiempo
suficiente para disfrutar con sus amigos, para sus aficiones y para hacer los
deberes escolares. Anímelos a hablar de sus sentimientos y temores con sus
amigos y compañeros.
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